Esto de los blogs es igual a desnudarse delante de todos mientras que paradójicamente te escondes tras la ausencia de quienes te están contemplando. Hoy quiero comenzar a "desnudarme" y decir algunas cosas que llevo dentro.
Mi gran pasión es la política, miro al mundo a través del prisma de lo políticamente correcto e incorrecto. Sin política -definible como el arte de dialogar, convencer, incluso imponer criterios a través de la persuasión-, no es posible imaginar la sociedad actual. Los políticos son instrumentos de organización y representación social. Sin política nos quedaría la guerra o sucumbir a los designios puros de la economía y la barbarie del más fuerte.
Por eso, respeto a quienes se dedican a la difícil tarea de hacer política. A quienes de forma profesional día a día trabajan por garantizar una sociedad más satisfactoria a esa entelequia que denominamos todos. No obtate no dejo de reconocer que, como en todas la profesiones, aquí también abundan los "buenos" y los "malos". Estos últimos quienes pretenden, a toda costa, beneficiarse de la sociedad a la cual deberían servir. "Malos" son todos aquellos personajillos que llegan a la política para satisfacer sus más viscerales ambiciones privadas.
Lejos de lo que muchos piensan, el bando político no define al político. Se puede ser buen político de izquierda, mediocre político de izquierda y mal político de izquierda. Dar por sentado que el signo del partido hace al político es como admitir a priori que todos los curas son buenos, y ya saben como dice el dicho "...el hábito no hace al monje..." Existen buenos políticos defendiendo malas políticas, a quienes se les reconoce sobre todo, por su ética.
No se puede ser buen político de espaldas a la sociedad, a la vez que se es servicial con el partido u organización en cuestión. De nada vale que tras las inmensas banderas de los ideales se pierda el ser humano. En última instancia, la razón de ser del político es la sociedad a la que sirve, donde se incluyen -incluso-sus adversarios y detractores.