Parece que nos adentramos en las elecciones españolas. Los partidos adversarios alzan sus espadas y están dispuestos a decapitar a todos los diferentes. No sólo se usan armas y enemigos tradicionales, ahora también, entran en juego los inmigrantes contra quienes se esgrimen los peores argumentos.
El PP pretende, una vez alcanzado el poder, imponer por ley a los inmigrantes un contrato de buena conducta. Este documento debería comprometer a los de afuera a cumplir con las leyes españolas, conservar las constumbres locales y en caso de quedar sin trabajo les forzaría a abandonar el país para no ser cargas de las arcas públicas que ellos han contribuido a llenar.
Tal contrato, además de inconstitucional -nos diferenciaría ante la ley por lugar de procedencia, y por lo tanto discriminatorio-, me recuerda a la ley de vagos y maliantes de la época del franquismo. Lo único que ahora estaría dirigida solamente contra los extranjeros.
No sé mucho de leyes, pero creo que un juez cualquiera debería actuar de oficio contra toda persona que haga apología a la discriminación y a la xenofobia, con la misma contundencia que actua contra aquellos que dan vítores a etarras muertos (apología al terrorismo). Matan los etarras y matan las reacciones xenófobas de la masa descontrolada y enaltecida.
El señor Arias Cañete olvidándose de su condición de político de un país democrático y que representa a un partido también democratico, se jacta de que los camareros españoles ".. si saben hacer cortados..." Se refiere a los cafés, no a la solución de teoremas matemáticos o físicos. Como si para eso, hubiera que ir a la universidad (a la que, por lo visto, este señor no fué). Tambien dijo que los inmigrantes hosteleros no pueden memorizar una lista de algunos nombres de una carta, hasta ayer extrañas para estos extranjeros. ¿Acaso el señor Cañete está hablando de superioridad racial? Entrando al sucio trapo del señor Cañete, a mi, modestamente, me parece que este ejemplo de intolerancia y racismo explícito, en nada demuestra la superioridad de la "raza española" sobre las razas de quienes vienen honestamente a ganarse el pan a España democratica. Resaltar este olvido o falta de memoria, tal vez demuestre, además de la miopía política de este señor, las preocupaciones de los empleados inmigrantes. Los hosteleros en su mayoría inmigrantes trabajan con contratos basuras largas jornadas que, muchas veces, sobrepasan las 12 horas. Con ese cúmulo de trabajo es muy difícil memorizar, agradecer y sonreir como le gustaría al señor Cañete. Tal vez cuando atienden a un personaje de tal calaña estén pensando de qué llenarle la taza para que entienda que él es un político de un partido con opciones a gobernar a todos los españoles y a todos los extranjeros residentes en este país.
La campaña electoral recien comienza y por eso los extanjeros residentes en España no deberíamos perder la paciencia. Estamos en un país con bases democráticas sólidas, donde sus ciudadanos han demostrado mucha madurez política en cada encrucijada de la historia. A Cañete, tal vez, le recordemos como el primer político español enjuiciado legalmente por apología a la xenofóbia; a los otros políticos, que guardan silencio, les están reservadas las entrañas del olvido. Para los inmigrantes el honor y el agradecimiento del pueblo español por ayudar a fortalecer y dignificar un país tan hermoso como España. Donde un marroquí, un argentino, un chino, un rumano y un colombiano pueden decir ya con orgullo ...esta España nuestra...
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